Tras la carga de enlaces con películas y fotos de carnaval que hice la semana pasada para intentar hacer esta página algo más entretenida y atractiva, y el cambio de título, pasando de el soso “monólogo” al poco serio “Gañanaco de la Mancha” que todavía no tengo claro, voy a intentar contar algo, y no va ser un cuento.
Voy a hablar de las “romerías”. Ayer mismo tocaba “romería” en mis dos pueblos. La Romería es ese día en que todos nos ponemos de acuerdo para ir al campo, pero no al inmenso campo verde y tranquilo que todavía nos rodea. No, nos vamos a un trozo pequeñito todo el mundo, lleno de casetas de feria, chiringuitos con música imperdonable, por no hablar de calidad y precio, y todo esto alegando motivos religiosos. Que yo no pongo en cuestión por cierto, pero si tengo claro que al noventa por ciento de la gente que por allí va, se la trae floja el tema. El que no se va el día de antes para agarrarse una buena “curda” al aire libre, y luego dormirla dónde buenamente pueda, se va ese mismo día tempranito para coger buen sitio y todo el que sea posible, para instalar desde mobiliario a electrodomésticos, cuando no el camión/apartamento, y poder pasar el día lo más parecido a tu casa, pero rodeado de gente, polvo, aire, ruido y moscas, cuando no llueve, para comer como cerdos, que ya se sabe que el campo levanta el apetito, y beber como cosacos que también da sed y este año han hecho furor los barrilejos de cinco litros de cerveza. Además de ver un ratito la tele, o el futbol por la radio si se tercia.
Algunos hacen ofrecimientos a la Virgen por tal o cual cosa que pasó, o que no pasó, y hacen el recorrido a pié, unos solo un trayecto, que ya es meritorio, otros la ida y la vuelta, y otros incluso llevando a la virgen a hombros. Costumbres ancestrales que forman parte de nuestra cultura, dicen.
Cuando el día se acaba y la gente se marcha y recupera su cotidianidad, el recinto campestre queda hecho una mierda que los servicios municipales habrán de minorar, puesto que para recuperar totalmente el “verde” que se come “el ganao”, hará falta tiempo. Somos animales de costumbres, y nunca mejor dicho lo de animales. Imagino que el sacrificio es pequeño en relación con la compensación que supone la “felicidad” de un pueblo entero.
Hace muchos años era casi igual pero sin atracciones de feria, ni puestos de baratijas, ni “cuatros por cuatro”, ni “quads”, ni horteras con coches “tuneados” con la música “altica”. En la de Tomelloso, que tiene un marco menos atractivo que el Castillo de Peñarroya, sin embargo la costumbre de hacer una especie de “falla de Valencia” encima de un remolque, también llamada carroza, tiene un merito del “copón”, porque algunas llevan muchas horas de trabajo, que restan a su tiempo de ocio y dineros a los bolsillos de los entusiastas “romeros”. Mucho más que los “remolques de verde”, más lúdicos y más dados a los excesos de todo tipo. Yo participé una vez en la preparación de uno de esos remolques, y los días que nos reuníamos los de la “circunstancial” peña en la bodega de “los Torres”, acabábamos (acababan) al final montando un “guateque” a oscuras, que, follar no follarían, pero calentitos si que se iban, y yo también. Y el día de la romería empezamos a beber desde “tempranico”, anís, mistela, vino, cervezas, con lo que a la hora de comer, algunos/as ya llevaban el estómago “pelín alto”, si no es que ya “habían potado sus vinazas por los rincones”. Al regreso todos y todas “de bajada”, pese a lo llano de nuestra tierra, con la mirada perdida, en silencio .
En otra ocasión nos fuimos de acampada la víspera de la romería a Pinilla unos primos y yo. Como eran primos de los “de Madrid”, que eso en aquél entonces daba caché entre las chicas rurales, nos acompañaron un par de amigas, que entre bromas y tonterías, una de ellas acabó amoratándome un ojo con un “pan de kilo”. La Pili Ferrer, quién luego protagonizó algunos reportajes en las revistas del “hígado” por su fugaz relación con Gonzalo de Borbón Tres Pitorras o algo así.
También estamos los que vamos “de formal” con la familia, a que los chiquetes “disfruten”, santos angelicos, lo bien que se lo pasan correteando por “el campo” y pidiendo, ora un helado, ora dinero para dar “cuatro brincos” en las mugrientas y poco seguras colchonetas, ora una bolsa de cualquier guarrería, ora un juguete que no va llegar sano a casa. Que si los padres no disfrutan que se aguanten y paguen, ¡es lo que toca!, te dices a ti mismo resignado y auto-convencido. En tus tiempos te compraban un “cacho de paloduz” y estabas apañado, cerveza y pincho para los padres y a ti una “fanta”, y a casa. Luego por la tarde a la plaza para ver llegar a la virgen y el desfile del resto del “ejército” desaliñado y descompuesto, carrozas desvencijadas y caras desencajadas, con la banda de música sin aliento, (imposible no desafinar). Y como siempre, el primero, “El cojo”, que tiraba los cohetes en todos los eventos públicos del pueblo, desfiles, procesiones, o lo que se antojara.
Y de momento nada más, y aunque reconozco que lo de hoy no es gran cosa (a lo mejor lo de antes tampoco), después de varios días con la neurona al “ralentí”, ha supuesto un esfuerzo ímprobo el reiniciar mis actividades literarias, sin pretensiones, eso sí.


1 comentario:
Yo también he sido forofo de las romerías (no se si el apellido tiene algo que ver) pero estoy "totalmente de acuerdo" en eso de que de merienda en el campo na de na. Es curioso, pero tanto las romerías, como la mayoría de los eventos lúdico-festivos que vivimos en esta piel de toro, no son sino meros actos de socialización donde podemos quitarnos el aburrido traje gris de todos los días, y existe una bula para hacer aquello que nos está vedado normalmente. Da lo mismo que sea la de tu pueblo, que el Rocío, que la feria de Abril o la fiesta esa en la que tiran una cabra del campanario. Da lo mismo el carnaval (a tí te lo voy a decir, eh?) que una fiesta de nochevieja. Son actos en los que uno libera sus pulsiones más profundas y sus instintos más atávicos. Son en fin las válvulas de escape de nuestras "ollas a presión" para que no estallemos. ¿Será por eso que en los paises nórdicos, donde no tienen romerías, se suicidan tanto? Por cierto SUICIDA es quien se mata SUI MISMO, y no como comunmente se cree quien mata a un SUIZO. Cosas de la etimología.....jl2
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