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homenaje a la boina tomellosera,

sábado, 19 de mayo de 2007

Las Elecciones

Estoy hasta las gónadas de la campaña electoral, estoy harto de que nos traten como si fuéramos gilipollas, que los que no están en el poder nos prometan la luna, como “La Cospedala”, que cuando nadie tiene claro la sostenibilidad del sistema de pensiones, promete pensiones a las amas de casa, sector al que seguro que ella tiene por crédulas y sin criterio como para tragarse semejante gilipollez. Estoy harto de los que prometen lo que haga falta y cuantas veces sea necesario estando en el poder. ¿Cuántos procesos electorales habremos de sufrir para que, por ejemplo, cumplan de una puta vez con su promesa del tren mis socialistas del alma? Y cuan cínicos pueden llegar a ser, cuando se ponen a repartir culpas por las promesas no cumplidas, o para hablar de decencia, limpieza, honradez, justicia, personajes que si no están metidos de lleno en algún caso de corrupción, le dan cobertura y apoyo a los “compañeros” que sí lo están.

Con qué cara se nos pide el voto por parte de gente a la que solo le interesa “su yo” y después “él mismo”, a la que les importa “una higa”, si se acaba el agua, el aire o la vida, mientras ellos estén cómodos y a gustito disfrutando de los “beneficios colaterales” y las prebendas personales, que conlleva el cargo.

De acuerdo que no son todos malos, ¡pero son tantos! Y aunque no se han hecho estudios estadísticos, en una imaginaria balanza que calculara el porcentaje de honradez política, estoy seguro que esta no ganaría ni de lejos a los que han traicionado de una u otra manera, los principios e ideales que una vez tuvieron (los que los tuvieran, porque hay algunos que nunca han tenido de “eso”).

Y que facilidad tienen para olvidarse, del todo o en parte, de lo que ellos mismos han dicho o han prometido, cuando les conviene o cuando no les conviene, que casi es igual pero no es lo mismo.

Y lo de las inauguraciones, ¡qué vergüenza!, que se inauguren cosas que no se sabe en algunos casos ni cuándo van a empezar las obras. Un ejemplo, Álvarez Cascos inaugura a principios del 2003 el inicio de las obras de un tramo de autovía entre Argamasilla y Manzanares, ponen un mojón en medio del monte que ha llegado a cubrir la hierba hasta que las obras han comenzado en el 2007. Seguro que todos conocemos casos iguales o parecidos.

Y lo peor de todo esto es la indolencia con que asumimos toda esta mierda, hemos normalizado lo que nos debería remover las tripas lo suficiente como para mandar a toda esa gente a su casa. Pero no, diariamente nos aparecen noticias nuevas que hablan de corruptelas varias, pero que ya nos parecen todas la misma, es como si repitieran la misma noticia todos los días, igual que con las imágenes de Irak o Palestina, o con los desmanes de los americanos “amos del mundo”, con la aquiescencia de la tropa de lacayos con la voluntad comprada a golpe de talonario en muchos casos, o con otro tipo de prebendas o incluso amenazas.

Nos es muy cómodo decir que no podemos hacer nada, que esto que tenemos es lo menos malo o que tiene que ser así. Y sí que podemos, podemos gritar, patalear e incluso actuar. Actuar diciendo en voz alta que estamos hartos de que nos manipulen o nos traten como si fuéramos “un rebaño”. Tenemos que dar la cara y correr riesgos, y que sepan que no solo se nos tenga en cuenta cuando les haga falta nuestro voto. Tenemos que exigirles que sean honrados y que cumplan la ley, para que ellos a su vez nos lo puedan exigir al pueblo mediante las leyes que promulgan. Tienen que ser un ejemplo de “ética” y de profesionalidad, y velar por los intereses de “todos”, los que somos y de los que serán.

La cultura del desarrollismo, del progreso por el progreso, tiene consecuencias a corto plazo. La sostenibilidad implica administrar los recursos, que son limitados, pero también implica administrar otro tipo de recursos, los recursos humanos, las personas que somos las que nos beneficiamos o nos perjudicamos con sus decisiones, y las que cada vez nos sentimos más alejadas del sistema en el que vivimos.

Me avergüenza que la especie ¿inteligente? que domina este planeta sea tan corta de entendederas que sea capaz de cargárselo, con las justificaciones más peregrinas y egoístas, que ni en el ser vivo más simple se entenderían.

Que haya personajes como Bush, Berlusconi, Putin, o el flamante Sarkozy, que carecen de cualquier escrúpulo a la hora de sacar adelante sus decisiones, y lo que es peor, en la mayor de las impunidades, son para descorazonar al más idealista. Cuando la conclusión es tan rotunda como la de que al mundo lo mueve el “dinero” y los intereses que lo rodean, parece que poco se puede hacer, pero en la base de su poder está también su mayor debilidad, el dinero o el sistema que sustenta, depende de los consumidores, y ahí está nuestra fuerza. La única condición es que para que esa fuerza sea eficiente y eficaz, debe de aglutinarse en pos de un objetivo. Y tal vez sea esta la “madre del cordero”, cual debe ser ese objetivo común y prioritario. Y para complicar un poco más el tema, tendremos que tener en cuenta también a los que controlan las “religiones”, que aunque también tienen su razón última en el poder, y se sustentan igualmente en el dinero, tienen una capacidad fanatizadora e irracional lo suficientemente peligrosa como para ser tenidos en cuenta.

Nunca a una frase le he encontrado más sentido que a esta: “El poder corrompe”, y que aprendí en mis tiempos ácratas. No sé si existe una solución global, creo que no, pero en el mundo de la globalización e internet, tenemos unas armas que antes no teníamos: la globalización de la comunicación, estamos a un microsegundo de cualquier lugar del mundo para hacer llegar nuestro mensaje. Hemos sido capaces de utilizarla para evitar muertes en países con costumbres tan ancestrales e irracionales como Nigeria, Irán y otros. Hemos sido capaces de movilizarnos a golpe de “sms”. Nuestra voz hoy puede estar en cualquier parte del mundo y esa es nuestra fuerza.

Las revoluciones del siglo XXI tendrán que tener en cuenta los intereses globales de las diferentes culturas que conforman la comunidad global, que podrán ser comunes en muchos casos, y no podemos permitir que sean los intereses del capital los que decidan como hemos de vivir, e incluso cuanto, dependiendo de dónde estemos ubicados, sin tener en cuenta ni qué necesitamos, ni qué queremos.

Las soluciones también están en nuestras manos, o por lo menos parte de las soluciones, y tenemos que asumir nuestra parte de responsabilidad en que el sistema cambie o se perpetúe, aunque conforme avanzan las cosas dudo de que el sistema se pueda perpetuar por mucho tiempo si se cumplen los pronósticos más agoreros.

Después de tantos días sin escribir nada, me he despachado a gusto con este mitin que me acabo de marcar, y que me ha salido desde lo más “hondo” de mi ser.

Hasta los “güevos” estoy de tanto impresentable.

1 comentario:

Anónimo dijo...

De nuevo totalmente de acuerdo. Las nuevas formas de "democracia" a través de las nuevas tecnologías nos permiten de una manera mucho más directa el poder ejercer y esgrimir la opinión propia. Al fin y al cabo, los "políticos" en cuanto que clan, no son más que una oligarquía más con traje y corbata, que paga el peaje de las promesas incumplidas/incumplibles cada cuatro años para tener derecho a su pesebre. Pero esto puede estar empezando a cambiar. Que a un ciudadano mas o menos anónimo lo cite un columnista en un diario como ejemplo de sociedad civil que le enseña a él como es más agil en la denuncia de la mentira (enhorabuena por la cita) es síntoma de que esto esta cambiando. Y lo tenemos que empujar entre todos.
jl2
p.d.: Ya empezaba a echarte de menos.

video clip de Bruce


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musiquita de los 60, recordada en el 90


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concierto de Gato Pérez unos meses antes del infarto


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documental de Tomelloso en 1948 1ª parte


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documental de Tomelloso 1948 2ª parte


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Ya semos europeos


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