Ya se acerca la hora de la “Gran Final” del “Festival del Circo Electoral”. Tras varias semanas asistiendo de jurados al “casting” para seleccionar a nuestros representantes municipales y autonómicos, ya llega la hora de elegir a los mejores “actores, cantantes, showman, magos, cómicos,…” los más destacados en cada especialidad. “Artistas” en definitiva de la política, con perdón de los artistas de verdad, que nos han estado camelando, o al menos intentándolo, durante la campaña e incluso antes.
Nos han cantado canciones con promesas no precisamente de amor, aunque igual de subjetivas e intangibles. Si uno prometía tal, su contrario además nos prometía dos “huevos duros” cuando no la luna, o en nuestro caso (el de la comarca) “el tren de la bruja”. La Cospedala que sabe que no va a ganar, nos lo garantiza; ha llegado tarde, tendría que haberse tomado unas cuantas copas con el Cascos y “el de la botella”, cuando “no tocaba hablar del tren”, para haber hablado. Mis “rojos” del alma, destiñéndose cada vez más, han gastado rotuladores en pintar rayas en un mapa, que más que propuestas de conexión ferroviaria, parecían las isobaras de una premonitoria borrasca encima de “La Mancha”. Nos cuentan un cuento, que tras su final supuestamente feliz, solo se te vienen a la cabeza preguntas de cuestiones que no nos entran en la cabeza a muchos.
Debe ser que no somos tan inteligentes como ellos, nos falta criterio, porque seguro que sus propuestas son las mejores, pese a ser más caras, menos prácticas, menos eficaces y menos eficientes. Y de postre, la tercera vía, la izquierda que intenta ocupar su lugar, haciendo equilibrios para no contradecirse demasiado dependiendo de dónde se discurse. Porque los rojos de Alcázar no dicen lo mismo que decimos los rojos de por aquí, por lo menos en el tema ferroviario en concreto.
Y que bien les ha venido a algunos de estos artistas el “diluvio comarcal”. Ver a Mariano Rajoy calzándose las botas altas de goma, con tanto estilo que parece un “peón de jaraíz” de los de toda la vida, no tiene precio. O al “artista” de Alcázar “chupando” cámaras y micrófonos (sin segundas) como un afamado aprendiz de “Giuliani” al frente de los bomberos de New York el 11-S, tampoco tiene precio.
Mañana, por fin decidiremos quienes son los ganadores, aunque como siempre, resultará que han ganado todos. Se harán mil y una lecturas interesadas de los resultados finales, y si no es por una cosa, será por otras, al final, todos y todas tendrán motivos para cantar victoria y arrojársela al contrario. Y mientras, la plebe, algo desorientada por lo general, se quedará con ese sabor agridulce de no saber si los suyos han ganado realmente o no, y sufriremos otros cuatro años del espectáculo que los seleccionados en este “casting” nos darán.
Algunos son incluso buenos, otros no son malos del todo, pero tienen “hipotecas” o salarios que proteger y eso los hace dependientes, pero otros muchos lo tienen muy claro, y son los que más miedo dan, porque además se manejan muy bien en la demagogia, y saben utilizar a su favor todas las herramientas que el “poder” les proporciona.
En cualquier caso y para concluir este tema, siempre nos quedará “la calle”, dónde poder alzar nuestra voz y hacer temblar sus “sillones” con el eco.


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