FELIZ NAVIDAD Y ESO…
Ya
se está acabando el 2013, segundo año de nuestro infierno colectivo,
infierno al que nos llevaron los votos de diez millones de
conciudadanos, espero que defraudados en su mayoría al día de hoy. Al
fin y al cabo también se tienen que estar quemando en las brasas que el
Partido Podrido ha extendido por todo el país, alimentadas del estiércol
que a la vez han ido esparciendo por todos los rincones donde han
metido la mano.
Nos
han robado, nos han ignorado, nos han vilipendiado, nos han mentido y
nos han tomado por tontos y/o por ingenuos, y nos quieren arrebatar la
ilusión; La ilusión por ver crecer a nuestros hijos y darles una
expectativa de vida mejor de la que hemos disfrutado nosotros.
Con
este panorama es muy difícil abstraerse e intentar vivir estas fiestas
ignorando la realidad que nos rodea, la que nos intenta tapar las
lucecitas y guirnaldas que pretenden embellecer este basurero de país,
disimulando los colores grises del miedo que irradia la gente, esa
mayoría silenciosa que luego se apropian los que campan a sus anchas por
este “su cortijo”, con aires macarras y desdeñosos con la “plebe”, y a
quiénes deberíamos dar las gracias porque todavía no nos cobran el aire
que respiramos.
Mayoría
silenciosa que haría una revolución si su equipo de futbol fuera
penalizado por no pagar impuestos, comprar partidos o tener deudas
millonarias a la vez que pagan fichas estratosféricas; mientras ve con
resignación como le roban derechos, educación, sanidad, casas,
pensiones, salarios, y puestos de trabajo, salvando a bancos y banqueros
saqueadores con nuestros impuestos de ahora y los de muchos años
futuros. Una hipoteca en toda regla para todo el país, con vencimiento
incierto y con intereses de mercado y no precisamente baratos. Esa es la
herencia que nos van a dejar esta mafia que dicen “representarnos”.
Pero
pese a todo, la mayor parte de la gente, silenciosa o no, hará los
sacrificios que su capacidad les permita para participar, en la medida
de sus posibles, de la vorágine consumista y/o festiva que de forma
artificial nos intentan inocular las campañas publicitarias o los buenos
deseos de la gente cercana. Difícil por no decir imposible abstraerse
porque la inmensa mayoría vivimos en nuestro entorno cientos de dramas
más o menos invisibles, más o menos disimulados.
Disimulados
sí, hay gente que siente vergüenza por su situación, de la que en la
mayor parte de los casos no son los culpables sino las VÍCTIMAS.
Víctimas de estos verdugos, mercaderes, macarras e incompetentes, y que
son o debieran ser el motivo de nuestra VERGÜENZA como país, por
permitirles seguir un día más metiendo la mano en nuestros bolsillos y
en nuestras carteras, mientras van apretando el torno que algún día
terminará ahogándonos.
Así
y todo, no quiero dejar pasar la ocasión sin desearos todo tipo de
mejoras en vuestras vidas en estas fechas, en el año que viene y
siempre, y que algún día podamos acordarnos de lo que estamos viviendo
hoy, como cuando nuestros padres y abuelos nos hablaban de “los años del
hambre” y que nos sonaban a “lejanas batallitas” del abuelo
inconcebibles hace solo un par de años.
Siento
no haber podido expresar la alegría que se supone que estas fiestas nos
infunden, pero se me ocurre desearos además que la cosa no empeore, que
podría, y si lo hace que explote un tsunami de indignación que limpie
la basura y restaure todo lo bueno destruido por estos infames
personajes salidos de las cloacas más pestilentes de la condición
humana.
He dicho.
homenaje a la boina tomellosera,
miércoles, 18 de diciembre de 2013
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