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homenaje a la boina tomellosera,

domingo, 30 de octubre de 2011

otro Artículo de Vicens Navarro sobre la crisis

CÓMO LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES SERÁN RESPONSABLES
DE LA II GRAN DEPRESIÓN Y COMO ÉSTA PODRÍA
PREVENIRSE
28 de octubre de 2011

La situación económica y social que estamos viendo hoy a
nivel mundial es muy semejante a la existente en el periodo
que precedió a la Gran Depresión, a principios del siglo XX.
Como bien dice John Judis en su artículo “Doom” en The New
Republic (14.09.11) lo que está ocurriendo ahora en el mundo
desarrollado a ambos lados del Atlántico Norte es casi idéntico
a lo que ocurrió entonces. En varios países del mundo
desarrollado se alcanzó entonces una enorme concentración
de las rentas y de la riqueza a costa de un empobrecimiento
de las clases populares. Las rentas del capital crecieron
desmesuradamente a costa de las rentas del trabajo. Las
políticas que varios gobiernos habían estado llevando a cabo a principios del siglo XX habían jugado un papel determinante
en esta concentración de las rentas y de la riqueza.
Esta polarización de las rentas y de la propiedad determinó por un
lado, el descenso de la demanda, resultado directo de la disminución
de la capacidad adquisitiva de las clases populares, es decir, de la
mayoría de la ciudadanía. Ello determinó una ralentización del
crecimiento económico y escasa rentabilidad de la economía
productiva.
Por el otro lado, la concentración de las rentas en los sectores más
pudientes de la población y escasa rentabilidad de la economía
productiva (donde los bienes y servicios se producen) determinó que
tales sectores invirtieran, a través de sus bancos, en actividades
especulativas, creando burbuja tras burbuja, hasta que explotaron,
creando la Gran Depresión. El sistema financiero se colapsó. La causa
de la Gran Depresión fue pues la polarización de las rentas, con un
descenso de la demanda por un lado (que creó la crisis económica) y
por el otro el aumento de la actividad especulativa, (que creó la crisis
financiera). Esta última contribuyó enormemente a la crisis
económica, pues la falta de crédito hizo insostenible el crecimiento
económico que se había ralentizado más y más, resultado del
endeudamiento causado por la disminución de las rentas del trabajo.
Una situación casi idéntica ha estado ocurriendo a los dos lados del
Atlántico Norte durante estos últimos treinta años cuando los
gobiernos han estado aplicando políticas neoliberales tales como la
desregulación de los mercados de trabajo que han facilitado el
descenso de los salarios y por lo tanto el descenso de la demanda;
los recortes de la protección social y del gasto público, incluyendo el
social, que también han contribuido a la reducción de la demanda; y
la desregulación de los mercados y de las instituciones financieras que han facilitado el surgimiento de actividades especulativas. Estas
políticas neoliberales han conllevado un enorme endeudamiento de
las clases populares y de las medianas y pequeñas empresas así
como una desmesurada actividad especulativa de la banca que creó
el colapso financiero. Estas son las causas de la Gran Recesión que
puede abocar en una Gran Depresión.
LAS RESPUESTAS A LA GRAN RECESIÓN A PRINCIPIO DEL SIGLO XX
Las semejanzas entre el periodo anterior a la Gran Depresión, a
principios del siglo XX, y el actual aparecen también cuando
analizamos la respuesta de los gobiernos a la Gran Recesión que
precedió a la Gran Depresión. Cuando la crisis apareció en EEUU, el
Presidente Herbert Hoover, al ver que el déficit público estaba
aumentando (como resultado de la disminución de la actividad
económica consecuencia del descenso de la demanda) intentó
reducirlo, recortando el gasto público –como están haciendo ahora la
mayoría de países gobernados por partidos o coaliciones
conservadoras neoliberales o partidos laboristas o socialdemócratas
con equipos económicos de sensibilidad neoliberal- lo cual agravó
todavía más la situación económica al acelerar el descenso de la
demanda doméstica. Como consecuencia, el desempleo creció
espectacularmente, pasando del 3,2% en 1929 al 25% en 1933, el
último año de su administración.
Algo semejante ocurrió en aquel periodo en Gran Bretaña. El gobierno
Laborista liderado por Ramsay McDonald, que había derrotado en
1929 al gobierno Tory conservador, siguió paradójicamente las
mismas políticas económicas que el gobierno anterior –con recortes
del gasto público para reducir el déficit-, causando que el desempleo en la Gran Bretaña, en lugar de descender, aumentara
dramáticamente, pasando del 10% en 1929 al 22% en 1931.
Lo mismo ocurrió en Alemania durante la misma época. El gobierno
de coalición del partido socialdemócrata con el gobierno conservador
respondió al descenso de la actividad económica y consiguiente
aumento del déficit público, con una reducción del gasto público, lo
cual contribuyó, en gran manera, al crecimiento del desempleo, que
alcanzó el 33%.
Tales políticas de austeridad de entonces contribuyeron en gran
manera a convertir a la Gran Recesión en la Gran Depresión. La
evidencia histórica de este hecho es robusta y convincente (excepto
para los dogmáticos neoliberales, cuya fe les hace impermeables a los
datos). Y lo mismo está ocurriendo ahora en una situación casi
idéntica.
LA HISTORIA SE REPITE: LA RESPUESTA DE LOS GOBIERNOS A LA
ACTUAL GRAN RECESIÓN
En la Gran Bretaña, la coalición conservadora-liberal liderada por
David Cameron ha convertido también en elemento central de su
programa económico y fiscal la reducción del déficit público, y a fin de
conseguirlo, se están haciendo reducciones del gasto y del empleo
público que incluyen la eliminación de 300.000 puestos de trabajo en
el sector público. Como era predecible, el crecimiento económico ha
descendido dramáticamente. Como consecuencia, la economía
británica está estancada, y el desempleo se ha disparado, alcanzado
niveles no vistos desde 1992 (ver Henrik Petterson “How Plan A is
failing” New Statesman, 17.10.11).
Un tanto semejante ha ocurrido en la mayoría de países de la Unión Europea. Incluso en Alemania, Francia y España se ha intentado
(exitosamente en el caso alemán y español) introducir en sus
Constituciones cláusulas que fuercen el equilibrio presupuestario en
las cuentas del Estado (señalando erróneamente que un Estado debe
comportarse como las familias -Rajoy dixit- ignorando que la gran
mayoría de familias basan su economía en la existencia de crédito y
endeudamiento. De hecho, en España el endeudamiento de las
familias es mayor que el endeudamiento del Estado).
Todas estas políticas de austeridad han prácticamente estancado a
sus economías, con un enorme aumento del desempleo (excepto en
Alemania, donde la gran regulación del mercado de trabajo y la
cogestión en las empresas han sido responsables de que la
disminución de la actividad económica no se traduzca en el aumento
del desempleo. Ver mi artículo “¿Es el modelo alemán el futuro a
seguir en la Eurozona?”, Revista Sistema, 30.09.11).
¿CÓMO SE EVITARÍA LA GRAN DEPRESIÓN Y CÓMO SE
RECUPERARÍAN LAS ECONOMÍAS ACTUALMENTE EN RECESIÓN?
La respuesta a esta pregunta es fácil de ver, mirando cómo se
resolvió la Gran Depresión. En Estados Unidos, el presidente
Roosevelt y su Administración introdujeron cambios de 180º en sus
políticas públicas. En lugar de recortar el gasto público, lo expandió
enormemente como manera de crear empleo y estimular el
crecimiento. La creación de empleo se convirtió en el objetivo
principal de su política económica, lo cual consiguió a través de una
gran inversión física y social, estableciendo las bases del Estado del
Bienestar y de las redes de comunicaciones federales hoy existentes
en aquel país. El New Deal fue el establecimiento del Estado del
Bienestar en EEUU. Se creó la Seguridad Social y la Protección Social.
Su sistema de carreteras federales que unen a todo el país fue creado a partir del programa de Obras Públicas del gobierno federal durante
el New Deal. Incluso el mundo de las Artes y de la Cultura fue
revolucionado con intervenciones federales. Facilitó también la
sindicalización de la fuerza laboral a fin de aumentar los salarios y la
capacidad adquisitiva de las clases populares, con el objetivo de
aumentar la demanda doméstica.
Estableció como objetivo del Banco Central de EEUU (el Federal
Reserve Board) la creación de empleo, además del control de la
inflación y dificultó el desarrollo de comportamientos especulativos
por parte de la Banca, separando claramente la banca comercial y de
ahorro de la banca de inversión. Facilitó también el establecimiento
de bancas públicas, no sólo a nivel federal sino también estatal, que
garantizaran el crédito a medianas y pequeñas empresas. Y aumentó
la progresividad fiscal, forzando el pago de impuestos a las grandes
fortunas, exigiéndoles un nivel tributario del 91% de su renta y
patrimonio. Fue el presidente más odiado por las élites financieras y
empresariales que le consideraron correctamente como un “traidor a
su clase”. Roosevelt procedía de una de las familias más ricas de
EEUU y como subrayó en más de una ocasión “tal odio me muestra
que voy por un buen camino”, convirtiéndose en el presidente más
popular que haya tenido jamás EEUU. Incluso hoy, el presidente
Franklin Roosevelt es el presidente más popular de los presidentes
que hayan existido en aquel país.
El aumento del gasto público se acentuó todavía más con los
preparativos de la II Guerra Mundial. Ello se consiguió a base de
aumentar el déficit público e incrementar considerablemente la
progresividad fiscal (reforma fiscal que tenía como objetivo no solo
aumentar los ingresos al Estado sino también redistribuir las rentas y
las riquezas, rompiendo con la abusiva polarización de las rentas que habían sido el origen de la Recesión primero y de la Gran Depresión
después).
Una situación semejante ocurrió en Europa, donde los preparativos
para la II Guerra Mundial significaron un gran aumento del gasto
público. El elevado desempleo a los dos lados del conflicto (tanto en
los países aliados como en Alemania e Italia) se redujo debido al
incremento del gasto y del empleo público. La elevada deuda pública
fue pagándose en varias décadas y la mitad de la deuda de los
vencidos (Alemania, en específico) fue perdonada por los vencedores,
hecho, por lo visto, olvidado por las autoridades alemanas que no
quieren perdonar ningún elemento de la deuda griega, y ello a pesar
de que la banca alemana fue la que generó gran parte de tal deuda.
¿OCURRIRÁ ESTO AHORA?
La Gran Recesión está alcanzando en muchos países niveles
semejantes a los de la Gran Depresión. Ni que decir tiene que los
efectos negativos de tal fenómeno no son idénticos a los que
ocurrieron durante la I Gran Depresión. El Estado del Bienestar que
se creó en respuesta a la Gran Depresión (y que ahora los
conservadores y neoliberales quieren reducir e incluso eliminar) ha
paliado los daños. Pero, a pesar de ello, el impacto negativo en el
bienestar y calidad de vida de las poblaciones es enorme.
Creerse que esta Gran Depresión puede resolverse a base de políticas
de austeridad es un indicador de la victoria de lo irracional sobre la
razón y evidencia empírica. Ésta muestra claramente que la única
manera de salir de la II Gran Depresión es siguiendo políticas
públicas semejantes a las que sacaron a las economías deprimidas de
la I Gran Depresión, es decir, un enorme crecimiento del gasto y del
empleo público, en niveles semejantes a los que experimentaron aquellos países en aquel periodo. Pero, para que ello ocurra es
necesario un movimiento de agitación social que lo fuerce. El motor
de cambio en los años treinta fue la gran presión popular, originada
por el enorme descontento de la población con las políticas que se
habían estado siguiendo por los Estados. El propio presidente
Roosevelt llamó a esta movilización para vencer las resistencias de
aquellos que, habiéndose beneficiado de las políticas de austeridad,
se oponían a tales cambios. Entre ellos estaban en lugar prominente
la banca, la gran patronal, los Trusts y las clases pudientes que
dominaban los medios de información que estaban a su servicio.
De ahí la enorme importancia de las movilizaciones que están
ocurriendo en la mayoría de estos países, pues representan la
génesis del muy necesario cambio. Es una lucha que en caso de
perderse aumentará todavía más la barbarie que estamos viendo en
nuestras sociedades con el enorme descenso del bienestar y calidad
de vida de la mayoría de la población. La alternativa a esta barbarie
es un cambio muy sustancial, donde las ciudadanías de tales pueblos
sean los que decidan sobre su destino y no como ahora donde los
intereses financieros y económicos controlan a los Estados. La Gran
Depresión no es irreversible, pero ello requiere grandes
movilizaciones.
En España, la probable victoria del PP acentuará todavía más la
aplicación de políticas de austeridad con grandes recortes de gasto
públicos, acompañada con bajadas de impuestos. Estas políticas
llevarán al país a una situación próxima la II Gran Depresión. Y
aunque tal partido niega que vaya a hacer tales recortes, no cabe
ninguna duda de que cuando tomen el gobierno anunciarán que han
encontrado un déficit presupuestario mucho mayor de lo que
esperaban, lo cual les forzará –según ellos- a recortar más y más. Lo
único que puede parar esta situación son movilizaciones masivas que impidan que estas políticas de recortes tomen lugar. Celebro el
surgimiento del 15-M y también animo a mis amigos sindicalistas a
que se preparen para responder a esta agresión que acentuará
todavía más el deterioro económico y social de España. La historia,
nos enseña cómo actuar de manera que impidamos el enorme daño
que se avecina.

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL PROBLEMA NO SON LOS MERCADOS FINANCIEROS

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 16 de septiembre de 2011

Este artículo critica la interpretación de la crisis actual que la atribuye a la actitud especulativa de los mercados financieros. Esta explicación ignora que los mercados financieros siempre han sido especulativos, sin que ello haya causado crisis como las presentes. El artículo señala que el problema no es tanto la especulación de los mercados, sino la falta de protección de los estados frente a tal especulación, y ello como consecuencia de la manera como se estableció el euro que respondió a una ideología neoliberal que tenía como objetivo debilitar a los estados y desmantelar su dimensión social. De ahí que para “resolver” el mal llamado “problema de la deuda pública” se esté desmantelando el Estado del Bienestar, utilizando como excusa que los mercados así lo exigen.

Hoy se están haciendo en España, tanto por el Gobierno español como por los gobiernos de las Comunidades Autónomas, enormes recortes de derechos sociales adquiridos por la población española (como la congelación de las pensiones, así como la reducción de fondos públicos para la sanidad, la educación, los servicios sociales y otros servicios del Estado del Bienestar, que suponen una reducción de los derechos sociales, pues la evidencia muestra que tales recortes están afectando negativamente a la calidad de tales servicios), que se están realizando bajo la excusa (no hay otro término para definir la argumentación que se está utilizando para justificar tales reducciones) de que así lo exigen los mercados financieros. La expresión “la presión de los mercados determina la necesidad de hacer tales recortes” es la más utilizada y promovida por los establishments políticos y mediáticos del país. Pero la evidencia muestra que ello no es cierto. Es fácil de ver que los mercados no están pidiendo que se hagan los recortes en estas transferencias y servicios públicos.
Si leemos los Informes, por ejemplo, de las agencias de valoración de bonos públicos (que no son necesariamente santos de mi devoción), vemos que lo que señalan es la necesidad de que los Estados reduzcan el déficit y la deuda pública. Y hay muchas maneras de reducir el déficit y la deuda pública. La reducción del gasto público social no es la única ni la más eficaz para reducirlo. En lugar de congelar las pensiones, por ejemplo, a fin de obtener una reducción del gasto público de 1.500 millones de euros, se podrían haber alcanzado los mismos ahorros mediante la cancelación, por ejemplo, de nuevas inversiones del Estado en equipamiento militar que incluye, entre otras medidas, la compra de 24 helicópteros de combate llamados Tigre. O en lugar de recortar 600 millones de euros para los servicios a las personas con dependencia se podría haber eliminado el pago a los profesores de religión católica en el sistema público de enseñanza, ahorrando la misma cantidad.
O en lugar de variar la orientación de los recortes dentro del presupuesto público, podría haberse aumentado el ingreso de fondos al Estado (tanto central, como autonómico), revirtiendo los recortes de impuestos que han beneficiado predominantemente a las rentas superiores. Si se recuperara, por ejemplo, el nivel de imposición que tenía el impuesto de sociedades de las grandes empresas (que facturan más de 150 millones de euros al año y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas de España), volviendo al nivel impositivo que tenían antes de que Aznar y Zapatero les redujeran tal nivel, el Estado ingresaría 5.300 millones de euros más de los que recibe. Si el impuesto sobre las grandes riquezas (que ingresan más de 120.000 euros al año) recuperara el mismo nivel que tenía antes de que Aznar y Zapatero lo redujeran, el Estado también recogería 2.500 millones de euros más. Y si se recuperara el impuesto de sucesiones se obtendrían 2.552 millones de euros más.
Otra alternativa podría ser eliminar el fraude fiscal de las grandes familias, las grandes empresas y la banca, que representa el 71% de todo el fraude fiscal existente en España. Con ello, el Estado ingresaría 44.000 millones de euros más. Y otra alternativa podría haber sido corregir la gran regresividad en la imposición de las empresas en que éstas tienen un nivel impositivo efectivo del 17%, mucho más bajo que el nivel impositivo de las medianas y pequeñas empresas, y mucho más bajo que el nivel impositivo de los empleados y trabajadores en nómina, 37% (para el salario medio de 22.802 euros en España).
Todos estos datos, procedentes en su mayoría del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda del Estado español, muestran que hay alternativas sobre cómo reducir el déficit que ni siquiera están siendo consideradas en los establishments políticos y mediáticos del país. El hecho de que se estén reduciendo las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar en lugar de recortar otros ítems menos populares o aumentar los ingresos al Estado (sin que afecte a lo que paga en impuestos la gran mayoría de la población), no tiene nada que ver (repito, nada que ver) con la presión de los mercados financieros. Tiene que ver única y exclusivamente con el distinto grado de influencia sobre el Estado español de distintos colectivos y clases sociales que existen en España.

¿POR QUÉ SE HACEN LOS RECORTES EN LUGAR DE APLICAR OTRAS ALTERNATIVAS?
¿Por qué, pues, se hacen estos recortes? Y la respuesta es fácil de ver, aunque raramente el lector lo verá en los mayores medios. Es el enorme dominio de las derechas neoliberales existentes en las instituciones europeas, el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) que, con la complicidad de los partidos socialdemócratas gobernantes, han construido el euro según el dogma neoliberal que intentaba reducir al máximo el papel del Estado. De ahí que se eliminaran las medidas más importantes que los Estados (de lo que pasó a ser la Eurozona) tenían para protegerse de la especulación de los mercados financieros. Estas medidas consistían en tener bancos centrales que imprimieran dinero con el cual comprar deuda pública del Estado, forzando así la bajada de los intereses de tal deuda. Pero ahora los Estados de la Eurozona no pueden hacer ni lo uno ni lo otro. Están totalmente desprotegidos, Y de ahí que la deuda pública de tales Estados (incluyendo ahora Francia y pasado mañana la misma Alemania, y si no se lo cree, espere unos meses) esté sujeta continuamente a la especulación. Y para reforzar esta vulnerabilidad, al Banco Central Europeo también se le prohibió que transfiriera moneda a los Estados y/o comprara su deuda pública. Lo hizo recientemente a regañadientes en el caso de España e Italia, y los intereses de la deuda pública española e italiana bajaron. Pero hubo una protesta que forzó la interrupción de tal media. El BCE puede sólo ayudar a la Banca privada, pero no a los Estados.

EL PROBLEMA ES LA FALTA DE PROTECCIÓN DE LOS ESTADOS FRENTE A LA ESPECULACIÓN DE LOS MERCADOS
¿Y por qué las derechas neoliberales desean tal vulnerabilidad de los Estados? Porque, en realidad, tales derechas desean debilitar al Estado del Bienestar, eliminar la protección social y abaratar los salarios. Los intereses financieros y la gran patronal quieren la privatización de las transferencias como pensiones públicas, y de los servicios públicos del Estado del Bienestar, como la Sanidad, prohibiéndoles a los Estados que se endeuden, forzándoles a tener el déficit cero o cercano a cero. De nuevo, podría reducirse el déficit subiendo los impuestos. Pero esto no ocurrirá, pues el capital tiene mucho más poder que el mundo del trabajo.
Y los datos hablan por sí mismos. Las rentas del capital han ido aumentando a costa de que las rentas del trabajo han ido disminuyendo. Nada menos que Nouriel Roubini, el economista al que se le atribuye el haber predecido la crisis financiera, lo reconoció en las páginas del Wall Street Journal (15.09.11). Decía tal economista que el fenómeno más llamativo de lo que ha estado ocurriendo ha sido “una radical redistribución del ingreso desde el trabajo al capital, desde los salarios hacia los beneficios”. Y añadía este autor que esta redistribución era una de las mayores causas del enorme problema de falta de demanda, causa de la Gran Recesión.
Las medidas adoptadas por los gobiernos de la Eurozona (y de la UE-15), incluyendo el gobierno español, encaminadas a reducir los salarios y la protección social, con el debilitamiento y reducción tan notable del estado del bienestar, siguen este objetivo, utilizándose como excusa (de nuevo, no hay otra manera de definir la argumentación utilizada para definir tales medidas) que tales medidas son necesarias para incrementar la competitividad (véanse mis artículos cuestionando esta tesis, en la sección Economía política de mi blog www.vnavarro.org) y para calmar a los mercados, argumentos que carecen de evidencia que los avale. Los mercados financieros no son calmables, pues son especulativos por definición. El problema no son los mercados, sino la falta de protección de los Estados frente a la especulación de los mercados, vulnerabilidad que ha sido diseñada para debilitarlos y debilitar la protección social, reducir el Estado del Bienestar y privatizarlo.

EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE INFORMACIÓN
Tal promoción de los intereses del capital a costa de los intereses del mundo del trabajo exige una complicidad mediática, que presenta a las políticas que se están desarrollando (que incluye recortes sociales y prohibición a los estados de que se endeuden) como inevitables y necesarias. La presentación de la reforma de la Constitución y de la Ley Orgánica que la complementa en España siguen esta línea. Las dos se han presentado como inevitables y necesarias, cuando la evidencia es contundente y robusta de que no sólo son innecesarias, sino que son incluso contraproducentes, pues serán utilizadas para reducir todavía más al Estado del Bienestar español, el más poco financiado de la Eurozona y de la UE-15. España tiene el gasto público social por habitante más bajo de ambas comunidades. Y esta reducción del gasto público, incluyendo el gasto público social, contribuye a disminuir la demanda, causa de la gran recesión.
El argumento que machaconamente se utiliza por voces favorables a tales medidas es que la reducción del déficit a niveles tan bajos como las Cortes Españolas aprobaron hace unos días no tiene porque significar la reducción del gasto público social. El candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, el Sr. Rubalcaba ha estado subrayando este punto repetidamente. Tal postura ignora que la única manera de que tal medida no signifique una reducción del gasto público (del cual, el gasto público social es el mayor porcentaje) sería mediante un enorme aumento de los ingresos al Estado (equivalente a un 7% del PIB), lo cual es difícil que ocurra, debido al enorme poder de los colectivos que no están contribuyendo al Estado en la medida que lo hacen sus homólogos en otros países. Es este enorme poder que explica como, durante el periodo de gobierno socialista, no se ha llevado a cabo el desarrollo de las políticas alternativas a los recortes, detallada en la primera parte del artículo. Y este mismo poder es el que causó que la entrada de España al euro (que exigía la reducción del déficit del Estado por debajo de un 3% del PIB) se hizo a base de reducir (primero en términos absolutos y después en términos relativos) el gasto público social, de manera que el déficit social de España ( que se mide por la diferencia de gasto público social por habitante entre España y el promedio de la UE-15) era mayor en 2007 que en 1993, año en el que se empezaron las políticas de austeridad conducentes a la entrada de España en el euro.
Una última observación referente al papel de los medios de información y su rol en promocionar las políticas que se están aplicando. El País acaba de publicar una encuesta de Metroscopia (12.09.11) en la que señala que hay más españoles (56%) que favorecen los recortes de gasto público social que la subida de impuestos (31%), hecho que El País parece interpretar como el apoyo de las políticas de recortes que se ha estado haciendo. Tal dato es tendencioso y sesgado, carente de credibilidad, pues no tiene la especificidad que requiere. El término impuestos es demasiado genérico, pues no señala quien paga estos impuestos. Si se preguntara en España, la pregunta ¿qué favorecería usted para reducir el déficit del Estado, reducir los fondos públicos para las pensiones, para la sanidad pública, para la escuela pública, para los servicios domiciliarios para las personas con dependencia, para las escuelas de infancia (entre otras transferencias y servicios públicos) o que se revirtieron las bajadas de impuestos de las grandes familias, grandes empresas y de la banca que han ido ocurriendo en los últimos quince años?, la respuesta sería abrumadora a favor de la segunda alternativa. Tal pregunta no se ha hecho en España. Se ha hecho en EE.UU. y el porcentaje favorable a esta última alternativa ha sido de 82% (sí, repito 82%). Y ello en EE.UU. Creo que en España sería incluso mayor.

EL PROBLEMA NO ES NI FINANCIERO NI ECONÓMICO. ES POLÍTICO
Es un profundo error el que el PSOE, que jugó un papel determinante (apoyado por los partidos a su izquierda) en el establecimiento del Estado del Bienestar en España, haya aprobado la reforma constitucional y la Ley Orgánica que la complementa y que afectará negativamente al Estado del Bienestar, dificultando la corrección del enorme déficit social de España. Y es incluso peor cuando se opone a que tal reforma se ponga a referéndum. He escrito extensamente el porque ambas decisiones son además de profundamente equivocadas, antidemocráticas. Y tengo que admitir que me ha sorprendido la falta de voces críticas a tales medidas dentro de tal partido. Tal situación está reforzando la impresión de que el PSOE es un partido de cargos políticos, junto con otros miembros que están esperando ocupar cargos políticos. Esta percepción puede que sea errónea, pero se está generalizando y está haciendo un enorme daño al socialismo español. La ausencia de voces críticas dentro de tal partido hará muy difícil la necesaria renovación y cambio profundo que el socialismo español necesita.
Estos últimos años hemos estado viendo el enorme descenso del apoyo electoral y de la militancia de los partidos socialdemócratas en la Unión Europea como resultado, no de la falta de atracción del socialismo en democracia, como las derechas maliciosamente interpretan el descenso electoral de tales partidos, sino del distanciamiento de tales partidos del socialismo, llevando a cabo políticas, como las realizadas por el Gobierno Zapatero en respuesta a la crisis, que significan una rotura con aquel proyecto, un proyecto que continua siendo tan válido hoy como ayer. Según la última encuesta de valores de la Unión Europea, nada menos que el 68% de la población de los países de la UE estarían de acuerdo en vivir en sociedades en que los recursos se distribuyeran según la necesidad de los ciudadanos, y que estos se financiaran según la habilidad de cada uno. El distanciamiento de las élites gobernantes de estos partidos socialdemócratas gobernantes hacia los principios del socialismo explica su descenso electoral. El hecho real de que el gobierno del PP sea incluso peor no es causa movilizadora suficiente para muchos electores socialistas que están indignados con las políticas llevadas a cabo por un partido al cual depositaron su voto. Esta es la realidad que las élites dirigentes ignoran a un coste elevadísimo para el socialismo en España. Los partidos socialdemócratas están perdiendo rápidamente su capacidad de estimular cambios a favor de las clases populares. Y España es, por desgracia, un ejemplo más de lo que está ocurriendo en la Unión Europea. En lugar de ser parte de la solución, se han convertido en parte del problema. Así de claro.

martes, 30 de agosto de 2011

reabro el blog y ya veremos.

De nuevo reabro este blog con la intención de volver a meter cosas según se me vayan ocurriendo, sin una línea concreta y sin una periodicidad fija, ya veremos si tanta libertad que me doy no se traduce en unos "paluegos" y en cierre por falta de ganas.

Lo dicho, ye se irá viendo.

video clip de Bruce


www.Tu.tv

musiquita de los 60, recordada en el 90


www.Tu.tv

concierto de Gato Pérez unos meses antes del infarto


www.Tu.tv

documental de Tomelloso en 1948 1ª parte


www.Tu.tv

documental de Tomelloso 1948 2ª parte


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Ya semos europeos


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