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homenaje a la boina tomellosera,

miércoles, 20 de junio de 2007

VACACIONES

Como se aproximan de manera vertiginosa las vacaciones me siento en la obligación de escribir sobre las mismas.

Vacaciones, bendito cambio de rutinas, benditos calores, benditos agobios, benditos abusos hosteleros, benditas playas infestadas de medusas y de jubilados paseantes, cuyos cuerpos danone irrumpen en la filmación desde la sombrilla de los nenes bañándose, en fin, bendito aburrimiento veraniego, con sus moscas y todo.

Claro que a lo mejor la cosa sería mucho más bonita si en vez de ir a la playa como la mayoría de la gente proveniente del “secano”, nos fuéramos a una casa rural, la única pega que pudiera surgir, sería que no lo veríamos como unas vacaciones, porque la mayoría tiene alguna experiencia en casas rurales desde chiquitines, y no son recuerdos vacacionales precisamente, ya que entonces se llamaban “quinterías”, y gozaban de menos comodidades que estas actuales.

Eran otros tiempos, entonces en algunas playas se montaban una especie de casas hechas de carrizo, con sus dormitorios con los colchones de lana encima de la misma arena, y que rara era la vez que al despertar no te encontrabas un grillo debajo de la almohada, cuando no otra cosa. Tenían su cocina y su espacio de comedor. Era alucinante, te levantabas y ya estabas a tres metros del mar. Todo el día de brega infantil por la playa, o buscando coquinas, o lo que se terciara.

A media mañana, para reponer fuerzas, mi tía nos preparaba a mis primos y a mí un vaso de vino tinto con una yema de huevo. Pura energía, ni phosquitos ni ostias, eso sí, catorce arcadas daba hasta que me terminaba el vaso. Por la noche se hacía una fogata y se asaban sardinas, se preparaban pipirranas y se cantaba. Esos al menos son mis recuerdos, era el año 1965 en las playas de Matalascañas. No he vuelto a ir para mi desgracia, pero seguro que el ver la transformación que han debido de sufrir esos parajes sería un bofetón a mis recuerdos.

La siguiente vez fue al año 1966, con toda la familia nos fuimos a Castellón, a una residencia a pié de playa propiedad del banco dónde trabajaba mi padre, y ahora yo.

Era muy cómodo, sobre todo para mis padres que nos dejaban a mi hermana con 10 años y a mí a su cargo. O bien en la playa rebozados de arena durante periodos que a mí se me hacían interminables, o bien jugando al parchís o a la oca con el resto de hijos de bancarios. Mientras ellos, mis padres, visitando amigos de la zona, o haciendo turismo, o simplemente follando, vaya usted a saber. Un poco lo que haría yo hoy si pudiera.

Este año, al igual que en los últimos diecisiete o dieciocho años más o menos, volveré a mi bendita Santa Pola, agradecido además de poder hacerlo, para poder disfrutar de “otras rutinas”, que me permitirán hacer las cosas sin tener que mirar demasiado el reloj, podré dejarme el móvil en casa sin tener la sensación de ir en pelotas, o teniéndola, un par de semanas sin ver el correo electrónico, ni comprobar cuantas personas han visto el blog aparte de ti “jl2”. Pasearé, como siempre, por la noche al lado del mar, si los vendedores de los improvisados mercadillos y los mirones que invaden la acera te lo permiten, percibiendo el olor a mar, oyendo las olas, viendo la luna entre la neblina marina del horizonte como va desplazándose y llenando el mar de brillos plateados.

Como siempre, encargaremos alguna/as paellas en algún restaurante cercano, igualmente iremos una noche al parque de atracciones local, dónde los “cacharretes” se les quedan a mis hijos cada vez más pequeños. A lo mejor este año tenemos suerte, y mi querida esposa y yo podemos disfrutar de salir solos alguna noche. Quién sabe la de cosas que nos depararán estas vacaciones, lo que sí es seguro es que salvo diarreas imprevistas, volveremos con algún kilito de más y no precisamente en el equipaje, ya que también le daremos algo de gusto al cuerpo, aunque sea en lo culinario, se suele comer entre horas, y por supuesto siempre acompañando de cerveza fresquita que es lo que toca. La obligada visita al mercadillo organizado de los “moros”, que moros casi no hay, la mayoría son subsaharianos o indígenas del país (el nuestro), y será fácil que me compre algunas gafas de sol de marca “piratas”, alguna maricona de piel o algunos Cd igualmente piratas, mientras que el resto de la familia también se “homenajearán” de alguna manera. Por lo que sí es seguro el irremediable adelgazamiento de saldo en la cuenta del banco

Son cosas pequeñas, sencillas, con inconvenientes incluidos, las que conforman este pequeño trozo del año, que nos pasamos once meses anhelando, aunque sea, como en mi caso, una supuesta “rutina” anual, bendita insisto, aunque nunca es exactamente igual, y en honor a la verdad nunca me aburro, y si me aburro lo aguanto bastante bien.

Si no la tuviéramos, si el trabajo fuera un proceso constante, sin periodos de parada, y así mes tras mes, de forma indefinida, acabaríamos cuando menos depresivos, sino agresivos o demás “sivos”. No me lo puedo ni imaginar.

Si antes no se me ocurre algo que deba expresar con urgencia, después de esta entrada pasará algo de tiempo hasta que publique algo nuevo. Intentaré traer nuevas ideas, material fotográfico interesante o algún video que merezca la pena. Si puedo la próxima entrada será la segunda semana de julio.

Nos vemos ;-))

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me agrada que te agraden mis comentarios. Alguien cercano me comentaba el otro día que terminaría haciendo mi propio blog, pero no sé muy bien por qué, me siento como en casa dándote de vez en cuando la réplica. Creo que debe ser cierto que los "blogeros" son(/somos: no sé si incluirme) una especie de "exhibicionistas" que sienten una especial satisfacción abriendo parte de sus intimidades a los demás. Poco más o menos como el escritor profesional, que escribe para que lo lean, ni más ni menos. Yo que no me considero ningún exhibicionista, si exceptuamos lo de pasear "el cuerpo danone" que uno se ha forjado con los años a base de cervezas, por playas y piscinas, si creo que tengo el "ego" algo hipertrofiado, en el sentido más positivo del término y me gusta escribir (es evidente) y que me lean. También marcho de vacaciones, pero buscando aires más frescos, del norte, que despejen las ideas y recargen las pilas. Pásalo bien amigo, que a la vuelta nos contaremos.....
Felices vacaciones. jl2

video clip de Bruce


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musiquita de los 60, recordada en el 90


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concierto de Gato Pérez unos meses antes del infarto


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documental de Tomelloso en 1948 1ª parte


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documental de Tomelloso 1948 2ª parte


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Ya semos europeos


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