Ricardo-Sala Beat
Hoy me he llevado una alegría al ver al colega Ricardo, de la sala Beat de Tomelloso en un pedazo de artículo en El País, con motivo de haberle ganado una importante batalla a la todopoderosa e insaciable SGAE, dirigida con mano de hierro por, el antaño “super-enrollao” y “melenudo músico” Teddy Bautista, hoy con bastante menos pelo, Don Eduardo Bautista.
Porque resulta que los músicos que pone Ricardo en su garito no ven un euro de esta máquina recaudatoria que es la SGAE. Este es un claro ejemplo de lo que ayer escribía sobre que no teníamos que dejarnos caer en la indolencia ante los abusos del Sistema, sino que teníamos que luchar. Eso es lo que ha hecho este aventurero que tanto ha hecho por situar a Tomelloso en el mapa, organizando conciertos de grupos internacionales que solo actuaban en Madrid y Tomelloso, continuando el camino que antes que él inició Isidoro.
Aunque Ricardo es de esas personas con las que me es fácil sintonizar desde siempre, y aunque ya el contacto es muy, muy esporádico, recuerdo hace ya veintitantos años que una noche “gastando barra” en el bar de “La Pepa”, y conociendo mis antecedentes anarquistas e identificándose totalmente con ellos, me propuso que le pusiéramos una bomba a la Cruz de los Caídos, que todavía se erguía en un lugar céntrico de Tomelloso.
A mí que ya se me había calmado mi ardor revolucionario hacía algún tiempo, y me estaba impregnando de un pragmatismo propio de la madurez que algún día alcanzaré, me chocó esta propuesta que me hizo, como si en mí hubiera visto al líder apropiado para dirigir un acto revolucionario de tal calibre. Yo, por supuesto, no le quité la idea, es más, divagamos un rato sobre el tema, y quedamos para el día siguiente concretar “pequeños detalles”.
Y dado que todo esto se produjo con la mente alterada por las distintas sustancias consumidas, principalmente alcohólicas, al día siguiente como era de esperar, nada de nada, pero lo que sí me quedó fue la sensación agradable de sentirse admirado, inmerecidamente, por alguien más joven, y entonces yo tendría veintipocos años. Hoy el admirador soy yo, quién se ha alegrado de esa victoria sobre los poderosos y quién ha disfrutado viéndolo como lo van a ver tantos miles de personas, pero con el privilegio de haberlo conocido antes que ellas.
Este es el enlace a la noticia:
Hasta la próxima








No hay comentarios:
Publicar un comentario