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homenaje a la boina tomellosera,

lunes, 28 de mayo de 2007

Ya pasó, se acabó el circo, hemos elegido a nuestros magos, equilibristas, malabaristas y algunos payasos (sin gracia la mayoría y con perdón de los payasos de verdad).

Todos muestran agradecimientos a diestro y siniestro, todos van a gobernar para y con “todos los ciudadanos”. Que esa es otra, porque ¿qué coño han votado los ciudadanos en Andratx o en Alhaurín el Grande?, por poner un par de ejemplos, dos pueblos con sendos gobiernos pillados “infraganti” enriqueciéndose con “sobornos” a costa de poner ladrillos hasta en el “cielo de la boca” de sus paisanos.

No sé si este tipo de cosas pasa en el resto del mundo “civilizado”, pero como se dice ahora ¡es muy fuerte! Sería más ético elegir al “Pernales” o a “Curro Jiménez”. Votos como esos que respaldan a delincuentes, son los que hace no muchos años se hacían mil cruces con el caso “Filesa” o con Juan Guerra, un juego de niños comparando con lo que hay ahora, Malayas, Poceros, y piratas diversos, eso sí, de todos los colores, que la democracia es la democracia hasta en el “ladronicio”, aunque en estos casos el color predominante es el azul.

Y es el azul, no porque lo diga yo que soy más rojo que Negrín, sino por una cuestión evidente. Está disculpado cuando no bien visto entre sus votantes y a las pruebas me remito, y no es nuevo, que en Marbella ganaría otra vez Gil si no estuviera en el infierno.

Debe ser que el españolito de a pié, o por lo menos muchos de estos españolitos, ven en las grandes urbanizaciones la clave para su bienestar, trae negocios, trabajo, impuestos, y la corrupción solo es un peaje a pagar por “otros”. Ayer casualmente veía una parodia del año 1989 de Albert Boadella sobre el progreso de España en los años previos a las Olimpiadas de Barcelona, y sigue siendo de plena vigencia. Como no va a haber repúblicas bananeras en hispano-América con la herencia que les dejamos.

Los españolitos que se abrazan al desarrollismo como el moderno “becerro de oro”, y que no ven que no es otra cosa que pan para hoy y problemas para mañana en muchos casos. Problemas con el agua, los servicios públicos, medioambientales, e incluso de convivencia, en definitiva de pérdida de calidad de vida. Porque no nos engañemos, ricos solo se hacen cuatro, pero los problemas los sufriremos todos. También nuestros hijos, a los que ponemos de excusa para justificar tanto desmán disfrazado de progreso.

Muchos me podrán tachar de estar en contra del “progreso”, al menos del progreso tal y como lo entiendan ellos, pero como el hombre al igual que cualquier animal, solo aprende cuando “se hace sangre”, y algunas veces tampoco, tendremos que “progresar” para poder palpar sus consecuencias. Y será entonces cuando alguien se acordará de la palabra “sostenibilidad”, y nos lamentaremos de no haber aprendido antes su verdadero significado.

Hay que ver cómo ha dejado las cabezas “la resaca electoral” de esta campaña. ¿O será la edad? El caso es que esta vena ecologista que me está entrando a mí, que tiro las colillas (apagadas) por la ventanilla (para que no huela el coche), y que se me agudiza viendo fotografías de esos acantilados incrustados de chalés de colorines, a modo de verrugas, frente al mar, y solo por dinero, ¡me hierven las entrañas! Dinero que dilapidarán en cochazos, barcos, casinos o puticlubs, como vulgares Poceros “hechos a sí mismos”.

Sí es verdad que la naturaleza es sabia, cualquier día de estos nos va a mandar ¡a tomar por el culo! Sin distinguir a quién narices hemos votado, pero lo peor será que no quedaremos nadie que pida cuentas ni a quién pedírselas. Al fin y al cabo solo somos algo que da vueltas alrededor de un punto de luz dentro del universo. Ni siquiera una mierda.

Lo dicho que hoy tengo un registro demasiado contaminado por los telediarios. Voy a tener que dedicarle más horas al sexo (ja), que a mi edad se va convirtiendo en algo más intangible, o dicho de otra manera, se va desarrollando más el órgano sexual que es el cerebro, en detrimento del otro que todavía podría dar mucho más juego, en vez de “chupar banquillo” más tiempo que el que se merece.

Las personas “humanas” y a lo mejor las “otras”, siempre estamos quejándonos y exigiendo, eternamente insatisfechas y sobre todo críticas, más y más con los “nuestros”, aunque esto no es aplicable a las “otras”. Se me plantean varias cuestiones, entre otras: ¿son esto virtudes o por el contrario son defectos que deberíamos corregir? ¿O son estas características las que nos hacen “humanas”? ¿Habrá que buscar otra alternativa de organización social? ¿Hay otra alternativa? ¿Habrá que fomentar la ignorancia para encontrar la felicidad? …

¡Ahí queda eso!

sábado, 26 de mayo de 2007

Ya se acerca la hora de la “Gran Final” del “Festival del Circo Electoral”. Tras varias semanas asistiendo de jurados al “casting” para seleccionar a nuestros representantes municipales y autonómicos, ya llega la hora de elegir a los mejores “actores, cantantes, showman, magos, cómicos,…” los más destacados en cada especialidad. “Artistas” en definitiva de la política, con perdón de los artistas de verdad, que nos han estado camelando, o al menos intentándolo, durante la campaña e incluso antes.

Nos han cantado canciones con promesas no precisamente de amor, aunque igual de subjetivas e intangibles. Si uno prometía tal, su contrario además nos prometía dos “huevos duros” cuando no la luna, o en nuestro caso (el de la comarca) “el tren de la bruja”. La Cospedala que sabe que no va a ganar, nos lo garantiza; ha llegado tarde, tendría que haberse tomado unas cuantas copas con el Cascos y “el de la botella”, cuando “no tocaba hablar del tren”, para haber hablado. Mis “rojos” del alma, destiñéndose cada vez más, han gastado rotuladores en pintar rayas en un mapa, que más que propuestas de conexión ferroviaria, parecían las isobaras de una premonitoria borrasca encima de “La Mancha”. Nos cuentan un cuento, que tras su final supuestamente feliz, solo se te vienen a la cabeza preguntas de cuestiones que no nos entran en la cabeza a muchos.

Debe ser que no somos tan inteligentes como ellos, nos falta criterio, porque seguro que sus propuestas son las mejores, pese a ser más caras, menos prácticas, menos eficaces y menos eficientes. Y de postre, la tercera vía, la izquierda que intenta ocupar su lugar, haciendo equilibrios para no contradecirse demasiado dependiendo de dónde se discurse. Porque los rojos de Alcázar no dicen lo mismo que decimos los rojos de por aquí, por lo menos en el tema ferroviario en concreto.

Y que bien les ha venido a algunos de estos artistas el “diluvio comarcal”. Ver a Mariano Rajoy calzándose las botas altas de goma, con tanto estilo que parece un “peón de jaraíz” de los de toda la vida, no tiene precio. O al “artista” de Alcázar “chupando” cámaras y micrófonos (sin segundas) como un afamado aprendiz de “Giuliani” al frente de los bomberos de New York el 11-S, tampoco tiene precio.

Mañana, por fin decidiremos quienes son los ganadores, aunque como siempre, resultará que han ganado todos. Se harán mil y una lecturas interesadas de los resultados finales, y si no es por una cosa, será por otras, al final, todos y todas tendrán motivos para cantar victoria y arrojársela al contrario. Y mientras, la plebe, algo desorientada por lo general, se quedará con ese sabor agridulce de no saber si los suyos han ganado realmente o no, y sufriremos otros cuatro años del espectáculo que los seleccionados en este “casting” nos darán.

Algunos son incluso buenos, otros no son malos del todo, pero tienen “hipotecas” o salarios que proteger y eso los hace dependientes, pero otros muchos lo tienen muy claro, y son los que más miedo dan, porque además se manejan muy bien en la demagogia, y saben utilizar a su favor todas las herramientas que el “poder” les proporciona.

En cualquier caso y para concluir este tema, siempre nos quedará “la calle”, dónde poder alzar nuestra voz y hacer temblar sus “sillones” con el eco.

domingo, 20 de mayo de 2007

Ricardo-Sala Beat

Hoy me he llevado una alegría al ver al colega Ricardo, de la sala Beat de Tomelloso en un pedazo de artículo en El País, con motivo de haberle ganado una importante batalla a la todopoderosa e insaciable SGAE, dirigida con mano de hierro por, el antaño “super-enrollao” y “melenudo músico” Teddy Bautista, hoy con bastante menos pelo, Don Eduardo Bautista.

Porque resulta que los músicos que pone Ricardo en su garito no ven un euro de esta máquina recaudatoria que es la SGAE. Este es un claro ejemplo de lo que ayer escribía sobre que no teníamos que dejarnos caer en la indolencia ante los abusos del Sistema, sino que teníamos que luchar. Eso es lo que ha hecho este aventurero que tanto ha hecho por situar a Tomelloso en el mapa, organizando conciertos de grupos internacionales que solo actuaban en Madrid y Tomelloso, continuando el camino que antes que él inició Isidoro.

Aunque Ricardo es de esas personas con las que me es fácil sintonizar desde siempre, y aunque ya el contacto es muy, muy esporádico, recuerdo hace ya veintitantos años que una noche “gastando barra” en el bar de “La Pepa”, y conociendo mis antecedentes anarquistas e identificándose totalmente con ellos, me propuso que le pusiéramos una bomba a la Cruz de los Caídos, que todavía se erguía en un lugar céntrico de Tomelloso.

A mí que ya se me había calmado mi ardor revolucionario hacía algún tiempo, y me estaba impregnando de un pragmatismo propio de la madurez que algún día alcanzaré, me chocó esta propuesta que me hizo, como si en mí hubiera visto al líder apropiado para dirigir un acto revolucionario de tal calibre. Yo, por supuesto, no le quité la idea, es más, divagamos un rato sobre el tema, y quedamos para el día siguiente concretar “pequeños detalles”.

Y dado que todo esto se produjo con la mente alterada por las distintas sustancias consumidas, principalmente alcohólicas, al día siguiente como era de esperar, nada de nada, pero lo que sí me quedó fue la sensación agradable de sentirse admirado, inmerecidamente, por alguien más joven, y entonces yo tendría veintipocos años. Hoy el admirador soy yo, quién se ha alegrado de esa victoria sobre los poderosos y quién ha disfrutado viéndolo como lo van a ver tantos miles de personas, pero con el privilegio de haberlo conocido antes que ellas.

Este es el enlace a la noticia:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/juez/niega/SGAE/pueda/cobrar/toda/musica/elpepuint/20070520elpepicul_4/Tes

Hasta la próxima

sábado, 19 de mayo de 2007

"El Crédito"

Después del mitin que metí la última vez, hoy voy a meter algo más ligerito, voy a contar anécdotas de mis relaciones con… “el crédito” (dinerario)

En alguna ocasión he escrito cosas sobre mi afición (obligada) al crédito, y de lo afortunado que me siento teniendo acceso al mismo. La verdad es que mis experiencias crediticias se remontan a mis tiernos doce años, hace ya la friolera de 36 años. Yo quería un reloj de esos “gordos”, y dado que la “hermana” María, que no era una monja, que para el que no sea paisano, “hermana” también es el término con el que nos referimos a los “agüelos” y “agüelas” en Tomelloso. Hecha esta aclaración prosigo; la señora María era una vecina de una tía mía, que vendía relojes y joyas que un “viajante” le traía, y ella posteriormente ofrecía a vecinas, amigos y demás familia. Vendía a plazos (muy cómodos), de cien pesetas, mil o lo que se acordase. Ella te abría una cartilla con tu identificación, en mi caso “el sobrino de la Paulita”.

Mi primera compra fue un reloj Seyko de cinco mil pesetas de la época. Como referencia puedo decir que un salario normalito de la época serían unas 16.000 pts. Pagaba cien pesetas a la semana, que yo ahorraba de mi paga semanal. Y como yo era/soy envidioso, cierto día discutí/reñí con otro chaval que llevaba en el dedo un “sellaco” de oro, y antes de terminar de pagar el reloj, incrementé mi “debe” en la cartilla de la “hermana” en otras tres mil pesetas, lo que me costó un sello con mis iniciales que pesaba diez gramos de oro del bueno.

Y ya metido en oros, dos años después, me “pillé un peluco “ de la marca Omega, todo de oro, doscientos gramos de “colorao”, que costaba ciento diez mil, y yo con un poco más de catorce años, no tenía otros ingresos que mi paga de los domingos. Acordé pagar mil pesetas al mes y tardé en pagarlo más de siete años. El reloj, que aún hoy me viene grande porque no quiero quitarle ni un eslabón, no me lo he puesto más de un par de ocasiones, principalmente por miedo a perderlo. El reloj en su día me lo dieron “pelao y mondao”, con menos papeles que una liebre, y sin un miserable estuche ni garantía. La misma garantía que me pedían a mí, ninguna, y como el plazo era “largoooo”, tampoco era cuestión de quejarse. Aunque algo de “recochura” por la procedencia sí que tenía, y eso que no sabía lo que quería decir “receptación”.

Lo siguiente fue el coche, que me compré al mes de entrar a trabajar y dos meses antes de conseguir el permiso de conducir. Mi padre que me animaba, y a mí que no hace falta que me anime nadie para meterme, con treinta mil pelas de sueldo, tenía dos créditos que pagar a diez mil pesetas al mes cada uno. Total, a vivir y mantener el coche con la tercera parte del suelo. Así me pasó, al año lo tuve que vender para liquidar deudas que no podía pagar, fue mi mayor crisis financiera, seguro que por inmadurez, muy propia en esas edades. Desde entonces nunca he estado sin deber algo a alguna o algunas entidades financieras. Porque como decía mi padre antes de “quedarse en sus paces” crediticias, “mientras hay trampas, hay vida para pagarlas”, no tiene mucha lógica, pero me hizo gracia.

Ya he comentado en este blog como una tarjeta de crédito fue decisiva para descubrir mi faceta de “artista”, y como otros créditos hicieron posible que pudiera exponer mi obra de una manera algo pretenciosa, pero digna.

Pero el tema ya no me da más de sí, y como entre el alegato político-filosófico y esta alegoría al “crédito” he cumplido, por lo que el resto del fin de semana lo dedicaré a holgar tranquila y alegremente junto a mis seres queridos, y en cuanto a mis múltiples obligaciones me lo vuelvan a permitir, y el hada de la “ocurrencia” se digne tocarme con su varita, me pondré a escribir otras cuantas cosillas.

Las Elecciones

Estoy hasta las gónadas de la campaña electoral, estoy harto de que nos traten como si fuéramos gilipollas, que los que no están en el poder nos prometan la luna, como “La Cospedala”, que cuando nadie tiene claro la sostenibilidad del sistema de pensiones, promete pensiones a las amas de casa, sector al que seguro que ella tiene por crédulas y sin criterio como para tragarse semejante gilipollez. Estoy harto de los que prometen lo que haga falta y cuantas veces sea necesario estando en el poder. ¿Cuántos procesos electorales habremos de sufrir para que, por ejemplo, cumplan de una puta vez con su promesa del tren mis socialistas del alma? Y cuan cínicos pueden llegar a ser, cuando se ponen a repartir culpas por las promesas no cumplidas, o para hablar de decencia, limpieza, honradez, justicia, personajes que si no están metidos de lleno en algún caso de corrupción, le dan cobertura y apoyo a los “compañeros” que sí lo están.

Con qué cara se nos pide el voto por parte de gente a la que solo le interesa “su yo” y después “él mismo”, a la que les importa “una higa”, si se acaba el agua, el aire o la vida, mientras ellos estén cómodos y a gustito disfrutando de los “beneficios colaterales” y las prebendas personales, que conlleva el cargo.

De acuerdo que no son todos malos, ¡pero son tantos! Y aunque no se han hecho estudios estadísticos, en una imaginaria balanza que calculara el porcentaje de honradez política, estoy seguro que esta no ganaría ni de lejos a los que han traicionado de una u otra manera, los principios e ideales que una vez tuvieron (los que los tuvieran, porque hay algunos que nunca han tenido de “eso”).

Y que facilidad tienen para olvidarse, del todo o en parte, de lo que ellos mismos han dicho o han prometido, cuando les conviene o cuando no les conviene, que casi es igual pero no es lo mismo.

Y lo de las inauguraciones, ¡qué vergüenza!, que se inauguren cosas que no se sabe en algunos casos ni cuándo van a empezar las obras. Un ejemplo, Álvarez Cascos inaugura a principios del 2003 el inicio de las obras de un tramo de autovía entre Argamasilla y Manzanares, ponen un mojón en medio del monte que ha llegado a cubrir la hierba hasta que las obras han comenzado en el 2007. Seguro que todos conocemos casos iguales o parecidos.

Y lo peor de todo esto es la indolencia con que asumimos toda esta mierda, hemos normalizado lo que nos debería remover las tripas lo suficiente como para mandar a toda esa gente a su casa. Pero no, diariamente nos aparecen noticias nuevas que hablan de corruptelas varias, pero que ya nos parecen todas la misma, es como si repitieran la misma noticia todos los días, igual que con las imágenes de Irak o Palestina, o con los desmanes de los americanos “amos del mundo”, con la aquiescencia de la tropa de lacayos con la voluntad comprada a golpe de talonario en muchos casos, o con otro tipo de prebendas o incluso amenazas.

Nos es muy cómodo decir que no podemos hacer nada, que esto que tenemos es lo menos malo o que tiene que ser así. Y sí que podemos, podemos gritar, patalear e incluso actuar. Actuar diciendo en voz alta que estamos hartos de que nos manipulen o nos traten como si fuéramos “un rebaño”. Tenemos que dar la cara y correr riesgos, y que sepan que no solo se nos tenga en cuenta cuando les haga falta nuestro voto. Tenemos que exigirles que sean honrados y que cumplan la ley, para que ellos a su vez nos lo puedan exigir al pueblo mediante las leyes que promulgan. Tienen que ser un ejemplo de “ética” y de profesionalidad, y velar por los intereses de “todos”, los que somos y de los que serán.

La cultura del desarrollismo, del progreso por el progreso, tiene consecuencias a corto plazo. La sostenibilidad implica administrar los recursos, que son limitados, pero también implica administrar otro tipo de recursos, los recursos humanos, las personas que somos las que nos beneficiamos o nos perjudicamos con sus decisiones, y las que cada vez nos sentimos más alejadas del sistema en el que vivimos.

Me avergüenza que la especie ¿inteligente? que domina este planeta sea tan corta de entendederas que sea capaz de cargárselo, con las justificaciones más peregrinas y egoístas, que ni en el ser vivo más simple se entenderían.

Que haya personajes como Bush, Berlusconi, Putin, o el flamante Sarkozy, que carecen de cualquier escrúpulo a la hora de sacar adelante sus decisiones, y lo que es peor, en la mayor de las impunidades, son para descorazonar al más idealista. Cuando la conclusión es tan rotunda como la de que al mundo lo mueve el “dinero” y los intereses que lo rodean, parece que poco se puede hacer, pero en la base de su poder está también su mayor debilidad, el dinero o el sistema que sustenta, depende de los consumidores, y ahí está nuestra fuerza. La única condición es que para que esa fuerza sea eficiente y eficaz, debe de aglutinarse en pos de un objetivo. Y tal vez sea esta la “madre del cordero”, cual debe ser ese objetivo común y prioritario. Y para complicar un poco más el tema, tendremos que tener en cuenta también a los que controlan las “religiones”, que aunque también tienen su razón última en el poder, y se sustentan igualmente en el dinero, tienen una capacidad fanatizadora e irracional lo suficientemente peligrosa como para ser tenidos en cuenta.

Nunca a una frase le he encontrado más sentido que a esta: “El poder corrompe”, y que aprendí en mis tiempos ácratas. No sé si existe una solución global, creo que no, pero en el mundo de la globalización e internet, tenemos unas armas que antes no teníamos: la globalización de la comunicación, estamos a un microsegundo de cualquier lugar del mundo para hacer llegar nuestro mensaje. Hemos sido capaces de utilizarla para evitar muertes en países con costumbres tan ancestrales e irracionales como Nigeria, Irán y otros. Hemos sido capaces de movilizarnos a golpe de “sms”. Nuestra voz hoy puede estar en cualquier parte del mundo y esa es nuestra fuerza.

Las revoluciones del siglo XXI tendrán que tener en cuenta los intereses globales de las diferentes culturas que conforman la comunidad global, que podrán ser comunes en muchos casos, y no podemos permitir que sean los intereses del capital los que decidan como hemos de vivir, e incluso cuanto, dependiendo de dónde estemos ubicados, sin tener en cuenta ni qué necesitamos, ni qué queremos.

Las soluciones también están en nuestras manos, o por lo menos parte de las soluciones, y tenemos que asumir nuestra parte de responsabilidad en que el sistema cambie o se perpetúe, aunque conforme avanzan las cosas dudo de que el sistema se pueda perpetuar por mucho tiempo si se cumplen los pronósticos más agoreros.

Después de tantos días sin escribir nada, me he despachado a gusto con este mitin que me acabo de marcar, y que me ha salido desde lo más “hondo” de mi ser.

Hasta los “güevos” estoy de tanto impresentable.

video clip de Bruce


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musiquita de los 60, recordada en el 90


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concierto de Gato Pérez unos meses antes del infarto


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documental de Tomelloso en 1948 1ª parte


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documental de Tomelloso 1948 2ª parte


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Ya semos europeos


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